¿ Por Qué Hay Veneno En El Cabello De Napoleón Bonaparte?

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MÉDICO  DESACERTADO

 

El 5 de mayo de 1821, el Emperador Napoleón I moría en la isla de Santa Helena donde lo había deportado el gobierno inglés.

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Comenzó a enfermar nada más llegar a Santa Elena y nunca llegó a recuperarse, a pesar de que contaba con poco más de 46 años y de su condición, hasta entonces, robusta.

longwood-napoleon-s-residence-on-st-helena-island_imagelargeEl emperador Napoleón en su estudio en el Tuileries. Via Wikimedia Commons / Galería Nacional de Arte

El mismo Napoleón alimentó la sospecha, escribiendo en su voluntad apenas tres semanas antes de su fallecimiento:

“Me muero antes de tiempo, asesinado por la oligarquía Inglés y su asesino.”

Napoleón estaba seguro de estar siendo envenenado, por lo que, viéndose morir, exigió a su médico personal que inmediatamente después de su muerte realizará una meticulosa autopsia de su cadáver.

Francesco Antommarchi, el médico elegido por la familia de Napoleón y el que le examinó después de morir.

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Estableció el cáncer de estómago como razón de la muerte de Napoleón en su certificado de defunción.

La misma enfermedad que, años antes, había acabado con la vida del padre del Emperador.

Aquí el informe  de la autopsia realizada el día 6 de Mayo de 1821, posteriormente a la muerte del emperador.

Aunque es considerada el informe principal de la autopsia, existen otros informes ya que en el aquel momento además del Dr. Antommarchi, había la presencia de 17 observadores, 8 de ellos médicos británicos, de los cuales, 5 firmaron el acta de defunción, no parece dejar dudas de que la causa de su fallecimiento fue un cáncer gástrico.

Este es el informe:

Hecho esto procedí a la autopsia , a cuya triste operación asistían los señores Bertrand, Montholon y Marchand , ejecutores testamentarios ; hallabanse también sir Thomas Reade, algunos oficiales de estado mayor, los doctores Schort, Arnolt, Michell, Livington y otros médicos hasta el número de ocho que yo había convidado.

En tanto que le cortaban los cabellos, que Napoleón había destinado para los diferentes individuos de su familia, comprobé algunas observaciones que ya tenía hechas: he aquí las principales.

  • 1. El Emperador había enflaquecido tan considerablemente después de mi llegada a Santa-Helena, que no abultaba la cuarta parte que antes.
  • 2. La cara y el cuerpo estaban pálidos, pero sin alteración ni aspecto cadavérico. Su fisonomía era apacible, tenía los ojos cerrados, y no se hubiera dicho que estaba muerto sino que dormía en profundo sueño. Su boca conservaba la expresión de la sonrisa, con la diferencia de que el lado izquierdo estaba levemente contraído por la risa sardónica.
  • 3. El cuerpo presentaba una llaga de un cauterio en el brazo izquierdo, y varias cicatrices, a saber: una en la cabeza, tres en la parte interior de la pierna izquierda, de las cuales una en el hueso del tobillo exterior; una en la extremidad del dedo anular de la mano izquierda, y en fin tenia v arias en el muslo de la pierna izquierda.
  • 4. Su altura total de lo alto de la cabeza hasta los talones era de cinco pies dos pulgadas y cuatro líneas.
  • 5. La extensión comprendida entre sus dos brazos tomada desde las puntas de los dedos del medio, era de cinco pies dos pulgada».
  • 6. De la sínfisis del pubis hasta lo más alto de la cabeza había dos pies siete pulgadas y cuatro líneas.
  • 7. Del pubis al calcaño, dos pies siete pulgadas.
  • 8. De lo más alto de la cabeza basta la barba, siete pulgadas y seis líneas.
  • 9. La cabeza tenia veinte pulgadas y seis líneas de circunferencia; tenía la frente alta, las sienes deprimidas, y la coronilla de la cabeza muy fuerte y ahuecada.
  • 10. Los cabellos escasos y de color castaño claro.
  • 11. El cuello un poco corto, pero bastante regular.
  • 12. El pecho ancho y de buena conformación.
  • 13. El abdomen muy inflamado y voluminoso.
  • 14. Los pies y las manos un poco pequeños, pero bellos y bien hechos.
  • 15. Los miembros tendidos y derechos; todas las otras partes del cuerpo tenían las proporciones ordinarias.

Tuve curiosidad en hacer en aquel grande hombre la aplicación del sistema cráneo-lógico de los doctores Spurzheim y Gall: de hecho los signos más aparentes que su cabeza ofreció.

  • I. Órgano de la disimulación.
  • II. Órgano de las conquistas.
  • III. Órgano de la benevolencia.
  • IV. Órgano de la imaginación.
  • V. Órgano de la ambición y amor de la gloria.

Por lo que respecta a las facultades intelectuales hallé:

  • I. Órgano de la individualidad o conocimiento de los individuos y de las cosas.
  • II. Órgano de la localidad, de las relaciones del espacio.
  • III. Órgano del cálculo.
  • IV. Órgano de la comparación.
  • V. Órgano de la calidad, del espíritu de inducción, de cabeza filosófica.

Veinte horas y media se habían pasado después de su muerte, cuando comencé la disección del cadáver: primeramente abrí el pecho, y lo más notable que observé fue lo siguiente.

Los cartílagos o ternillas costales estaban osificados en gran parte.

El saco que forma la pleura costal del lado izquierdo, contenía cerca de un vaso de agua de un color cetrino.

Una ligera cubierta de linfa coagulada cubría una parte de la superficie de las pleuras costal y pulmonar correspondientes al mismo costado.

El pulmón izquierdo estaba levemente comprimido por causa del derrame, y se unía por medio de numerosos ligamentos a las partes posterior y lateral del pecho y al pericardio. Le disequé con cuidado y hallé el lóbulo superior salpicado de tubérculos y de algunos hoyitos tuberculosos.

El saco de la pleura costal del lado derecho encerraba cerca de dos vasos de agua de un color cetrino.

El pulmón derecho estaba ligeramente comprimido por efecto del derramamiento, pero su parénquima estaba en estado natural. Ambos pulmones tenían un color natural. La membrana más compuesta o mucosa de la traque-arteria y de los bronquios estaba bastante roja y envuelta en cantidad de pituita espesa y viscosa.

Muchos de los ganglios bronquiales y del mediastino estaban un poco abultados, casi deteriorados y en supuración.

El pericardio estaba en estado normal 6 naturales y contenía una onza de agua de un color cetrino. El corazón, un poco más voluminoso que el puño del individuo, presentaba, aunque sano, bastante grasa en su base y en sus surcos. Los ventrículos aórtico y pulmonar y las aurículas correspondientes estaban en estado regular, pero pálidos y enteramente vacíos de sangre. Los orificios no presentaban ninguna lesión notable. Los grandes vasos arteriales y venosos próximos al corazón estaban vacíos y generalmente en estado natural o normal.

El abdomen presentó lo que sigue: dilatación del peritoneo producida por una gran cantidad de gas.

Trasudor ligero transparente y difluente que revestía en toda su extensión las dos partes ordinariamente contiguas de la superficie interna del peritoneo.

El omento mayor estaba en estado normal.

El bazo y el hígado, endurecidos, estaban muy voluminosos y cargados de sangre, la tela del hígado de un rojo moreno no presentaba por lo demás ninguna alteración notable de estructura. Una bilis en extremo espesa y grumosa llenaba y dilataba la vesícula biliar. El hígado, que estaba afectado de hepatitis crónica, se hallaba unido íntimamente por su superficie convexa al diafragma; la adherencia era fuerte, celulosay antigua, y ce prolongaba en toda su extensión. La superficie cóncava del lóbulo izquierdo adhería inmediata y fuertemente a la parte correspondiente del estómago, sobre todo a lo largo de la corvadura menor de este órgano, como también ni omento menor. En todos estos puntos de contacto estaba el lóbulo notablemente grueso, hinchado y endurecido.

El estómago pareció a lo pronto en un estado de los más sanos, sin señal alguna de irritación o de flogosis y la membrana peritoneal se presentaba bajo las mejores apariencias. Pero examinando este órgano con cuidado, descubrí en la superficie anterior, hacia la corvadura menor y a unos tres dedos del píloro, una ligera obstrucción como esquirrosa muy poco extendida y exactamente circunscrita. El estómago estaba horadado de parte a parte en el centro de este pequeño endurecimiento, y esta abertura estaba cubierta por la adherencia de esta parte al lóbulo izquierdo del hígado.

El volumen del estómago era mucho más pequeño de lo que es ordinariamente. Al abrir esta víscera a lo largo de su corvadura mayor, hallé que una parte de su capacidad estaba ocupada por una cantidad considerable de materias débilmente consistentes, mezcladas con mucha flema, y de un color semejante al de las heces del café. Retiradas estas, se halló la membrana más compuesta o mucosa del estómago en su estado normal desde el pequeño hasta el grande recodo de esta víscera, siguiendo su corvadura mayor. Casi todo el resto de la superficie interna de este órgano estaba ocupado por una úlcera cancerosa que tenía su centro en la parte superior, a lo largo de la corvadura menor del estómago, mientras que las bordes irregulares y picoteados de su circunferencia se extendían atrás y adelante de esta superficie interior, y desde el orificio del cardias hasta una buena pulgada del píloro. La abertura redonda y horadada en declive oblicuamente con daño de la superficie interna de la víscera apenas tenía cuatro o cinco líneas de diámetro en lo interior y dos líneas y media lo mas en lo exterior; su borde circular en esta parte, era delgado en extremo, estaba ligeramente dentellado, negruzco, y formado solamente por la membrana peritoneal del estómago. Una superficie ulcerosa pardusca y lisa formaba en lo demás las paredes de esta especie de canal, que hubiera establecido una comunicación entre la cavidad del estómago y la del abdomen, si no se hubiese opuesto la dicha adherencia del hígado. La extremidad derecha del estómago, a una pulgada de distancia del píloro; estaba rodeada de una obstrucción, o más bien, de un endurecimiento esquirroso anular, ancho de algunas líneas. El orificio del píloro estaba en un estado perfectamente normal. Los bordes de la úlcera presentaban notables hinchazones fungosas, cuya base dura, gruesa y esquiriosa se extendía también a toda la superficie ocupada por esta cruel enfermedad. El omento menor estaba encogido, hinchado, en extremo duro y degenerado: las glándulas linfáticas de este pliegue peritoneal, las que están colocadas a lo largo de las corvaduras de1 estómago y las inmediatas a los pilares del diafragma, estaban en parte tumefactas, esquirrosas, y aun algunas en supuración.

El tubo digestivo estaba dilatado por una gran cantidad de gas. En la superficie peritoneal y en los pliegues perifonéales advertí algunas manchitas rojas de dimensiones varias y bastante distantes una de otra. La membrana más compuesta de este canal parecía hallarse en un estado natural. Una materia negruzca y muy viscosa bañaba los intestinos gruesos.

El riñón derecho estaba en estado normal; el del lado izquierdo estaba dislocado y caído sobre la columna lombo-vertebral: era más largo y más estrecho que el primero; por lo demás parecía sano. La vejiga vacía y muy encogida, contenía una cantidad de arenillas mezcladas con algunos cálculos. Había numerosas manchitas rojas, esparcidas en la membrana más compuesta o mucosa; las paredes de este órgano estaban en estado normal. “

Cómo empieza la historia?

A diferencia de otros compañeros de exilio junto a Napoleón que escribieron libros y obtuvieron beneficios.

Louis Marchand solamente escribió un diario ya que deseaba que su familia conociese lo que realmente había ocurrido en Santa Elena.

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Pidió a sus familiares que no publicaran sus diarios.

Sin embargo, cuando a finales de los años 1950 sus bienes fueron vendidos, el diario fue comprado por el comandante del ejército francés Henri Lachouque, que lo hizo publicar por primera vez en 1955.

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En los años 60’s al leer las memorias de  Louis Merchand.

Sten Forshufvud, un estamatólogo sueco quien había realizado estudios de toxicología en Francia, se percató de que algunos de los síntomas descritos con toda inocencia por el sirviente podían dar a pensar en una intoxicación con arsénico.

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Su descripción de Napoleón en los meses antes de su muerte condujo a muchos a concluir que había sido envenenado con arsénico de forma indirecta.

El hecho de que el cuerpo de Napoleón fuera encontrado muy bien conservado cuando fue trasladado el 15 de octubre de 1840, apoya la teoría del arsénico, ya que esta sustancia es un fuerte conservante.

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Un tumor maligno hubiera hecho adelgazar a su victima, pero Napoleón tenía más de cinco centimetros de grasa en el vientre.

Por otro lado, las victimas de intoxicación por arenisco suben de peso.

Un medico ingles dijo que el cuerpo carecía de vello, otro de los síntomas del arenisco.

Sten Forshufvud logró procurarse, a través de Henri Lachouque unos cabellos  (perfectamente identificados) de Napoleón.

Aquí el origen de los cabellos:

1° Un paquete donde había escrito, de puño y letra de Marchand: « Cabellos del emperador », sin precisión de fecha.

2º Un paquete proveniente del pintor Isabey, autentificado y firmado por él: « Cabellos recogidos en Troyes de la Champaña, el 14 germinal del año XIII, con motivo de una parada del emperador en esa villa, durante su viaje hacia Milán, donde iba a recibir la corona de Italia. » Los diarios de la época indican, efectivamente, la presencia del emperador en Troyes en esa fecha.

Carta de Henri Lachouque a Sten Forshufvud:

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París, 24 de julio de 1960

Certifico que los cabellos del Emperador Napoleón 1º, remitidos por mí al Señor Sten Forshufvud, Vasagatan 33, Göteborg, Suecia, han sido tomados de un paquete proveniente de la herencia de Louis Marchand, ayuda de cámara del Emperador en Santa Elena, y del cual he publicado las Memorias.

Henry Lachouque.

Sten Forshufvud los hizo analizar en la universidad de Glasgow.

Lugar en el cual un científico, el profesor Hamilton Smith, acababa de afinar un método que permitía revelar de manera infalible la presencia de arsénico.

El análisis fue positivo, había claramente arsénico en ese cabello de Napoleón.

Dictámen del Prof. Hamilton Smith, de la Universidad de Glasgow, día 11 de Julio de 1960.

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Departamento de Medicina Forense
Universidad de Glasgow 11 de julio de 1960

Querido Dr. Forshufvud,

La muestra enviada por usted, que lleva las iniciales H.S., dio un valor de 10,38 microgramos de arsénico por gramo de cabello, al ser analizada por medio de mi método de activación.

Este valor demuestra que el sujeto ha sido expuesto a cantidades relativamente grandes de arsénico.

Hamilton Smith.

 

El análisis del cabello.

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Posteriormente el Sr. Ben Weider:

Canadian doctor Ben Weider, president of the International Napoleonic Society, displays his book "Was Napoleon poisoned ?" Friday June 1, 2001 in Paris. Weider presented to members of the Society and the press new results of toxicological analysis by Strasbourg's forensic laboratory on Napoleon's hair, tending to strenghten Weider's theory of an alleged death by arsenic poisoning of the French emperor. (AP Photo/Jacques Brinon)

Prosiguió con las investigaciones, envió unas muestras de cabello al FBI, aquí la respuesta:

Departamento de Justicia de los EE.UU. FBI

Washington D.C.

28 de agosto de 1995.

Querido Doctor Weider,

El laboratorio del FBI a examinado los dos cabellos de Napoleón que usted a entregado para la búsqueda de arsénico. Encontrará enseguida los resultados de dichos análisis efectuados por Espectroscopia de Absorción Atómica de Horno de Grafito (Graphite Furnace Atomic Absorption Spectroscopy).

Cabello
Longitud
Arsénico (ppm)
1
17, 5 mm
33, 3
2
14, 0 mm
16, 8

La cantidad de arsénico presente en estos cabellos es significativa de envenenamiento por arsénico.

Si tiene más preguntas, contácteme por teléfono o fax.

Sinceramente suyo,

Firmado: Roger M. Martz.

Jefe de la unidad de Química / toxicología.

Cuando el médico Francesco Antommarchi realizó la autopsia de Napoleón Bonaparte, el 6 de mayo de 1821, jamás pensó que alguien rebatiría su diagnóstico, 120 años más tarde.

El método clásico para matar a alguien sin dejar muestras incluía una fase latente (arsénico) y una fase mortal (el golpe de gracia).

La fase latente del envenenamiento de Napoleón comenzó en junio de 1816 mediante la intoxicación por arsénico.

El arsénico es incoloro, sin olor y sin sabor y puede ser mezclado sin riesgo de detección en los alimentos y las bebidas.

Es suficiente una pequeña cantidad contenida en un pequeño envoltorio, para cometer un asesinato.

Napoleón fue envenenado por arsénico progresiva y periódicamente, a fin de destruir su salud y de hacer creer que declinaba de una forma natural a causa de una enfermedad normal.

Matarle brutalmente habría desencadenado una nueva revolución en Francia donde era todavía profundamente admirado por la inmensa mayoría de la población y del ejército.

Para llevar a buen término esta primera fase del proceso, el asesino debía tener acceso a los alimentos y bebidas que el Emperador consumía, pero debía evitar envenenar a cualquier otra persona.

Los alimentos consumidos en Longwood House eran compartidos por todos los que habitaban en la casa, pero Napoleón tenía su vino personal que era el vino de Constanza, un vino importado de Ciudad del Cabo especialmente para él.

Era el único que consumía ese vino.

El resto de los habitantes consumían diferentes vinos en función del abastecimiento.

Si Napoleón hubiese muerto de cáncer de estómago, ¿porque no había manifestado los síntomas? y ¿como habría podido morir grueso?

Se dijo entonces que solamente tenia arsénico por fuera del cabello y no internamente, que se contaminó al limpiar su cabello.

En virtud de que se decía que era externo el arsénico.

El 2 de junio de 2005, las investigaciones efectuadas por un equipo de la Asociación Internacional de Toxicólogos Forenses, dirigidos por el doctor Pascal Kintz:

 

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Confirmaron que la muerte de Napoleón Bonaparte se produjo, “debido a la ingestión constante de arsénico”.

Las especulaciones que circulan desde hace años sobre un posible envenenamiento como la causa de la muerte del emperador francés, Napoléon Bonaparte (1769-1821) recibieron un nuevo impulso con la presentación de esa investigación.

Desde 2001, investigaciones revelaron que se había detectado una concentración anormal de arsénico en los cabellos de Napoleón, pero ésta era atribuida a factores externos como la manipulación de veneno para ratas o de armas.

Sin embargo, el toxicólogo de la Sociedad Napoleónica Internacional, Pascal Kintz reveló que fueron localizados rastros de arsénico no sólo en la superficie de los cabellos del emperador francés sino también en su interior.

El veneno sólo pudo haberse incrustado a la estructura interna de los cabellos a través del flujo sanguíneo, es decir, a través de la ingesta por el estómago, señaló el portavoz de la sociedad Napoleónica, Jean-Claude Damamme.

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“Por primera vez se analizó el interior de los cabellos del emperador”, dijo Damamme.

Lo cual confirmaba que Napoleó Bonaparte había sido envenenado.

Una vez que parecía que la hipótesis del asesinato era factible, restaba por plantear quién, cómo y por qué mató a Napoleón.

Una cosa parecía clara:

El veneno se debió haber suministrado de manera disimulada en alguna comida o bebida que sólo ingiriera Napoleón (de otra manera habría enfermado a todos los habitantes de la casa).

Esto indicaba que el asesino había permanecido en la isla de Santa Elena todo el tiempo.

Todos ingerían los mismos alimentos, excepto el vino, que era enviado en barriles y que posteriormente era embotellado en la isla.

El vino de ciertas barricas (vino de Constanza) era embotellado especialmente para el Emperador, quien tomaba uno o dos vasos diarios.

Se podían descartar los médicos, ya que ninguno estuvo junto Napoleón demasiado tiempo; y también sus carceleros que no residían en la casa del Emperador.

Es decir, Napoleón debió ser traicionado por uno de sus colaboradores, y esto incluía a cinco personas:

Su ayuda de cámara, Luis Marchand;

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Sus subordinados Abram Noverraz:

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O  Étienne Saint Denis:

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El mariscal Bertrand:

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Y el general Montholon:

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Al estudiar uno a uno estos personajes se encontró un patrón común:

Tdos eran reconocidos bonapartistas, todos habían salido de la nada y su posición gracias a Napoleón, todos le habían servido fielmente en los buenos y en los malos momentos.

Todos menos uno:

Charles-Tristan de Montholon.

Había que buscar un culpable entre los fieles que lo acompañaron al destierro.

Tras el desastre de Waterloo y el final del Imperio de los Cien Días.

Montholon sorprendió a todos al ofrecerse de voluntario para acompañar a Napoleón en su destierro en la isla de Santa Elena.

Se ganó la voluntad del Emperador y llegó a convertirse en su hombre de confianza (en su testamento Napoleón le legó un millón 500 mil francos, más que a cualquier otro de sus colaboradores).

De gran ayuda fue la presencia en la isla de su joven y bella esposa Albine:

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Misma que tuvo un romance con Napoleón del que nació una hija (se cree que esta relación fue planeada por Montholon).

El nombre de la niña fue Josephine Napoleone Montholon.

Nació en Longwood, Isla de Santa Helena 26 de de enero de 1818, llegó a Bruselas el 15 de septiembre 1818 y murió el 30 de septiembre de1819 en el Hotel Belle-Vue, donde en la actualidad se encuentra ubicado el museo de la dinastía.

Aquí su tumba, en la placa de mármol blanco lleva como epitafio:

Josephine NAPOLEONE Montholon nació en Santa Elena murió el 26 de enero de, 1818 en Bruselas 30 de de septiembre de 1819, última ahijada de Napoleón.

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Además de lo anterior:

El 30 de abril de 1821, 5 días antes de su muerte, Napoleón se encontraba inconsciente y delirando.

El gobernador inglés de Santa Elena, por primera vez, se da cuenta de la gravedad del prisionero, y le envía un grupo de médicos, que le dictaminan una fuerte oclusión intestinal, y consideran imprescindible el uso de purgantes.

Le recetaron colomel y un emético para provocarle vómitos.

Antommarchi, el médico que le había enviado su familia, se opone al tratamiento, pero Montholon apoya a los británicos y se le administra una dosis entre cinco y diez veces superior a lo normal (dosis que para cualquier experto resultaría injustificable).

Esta decisión fue fatal para Napoleón y providencial para su asesino.

Estaba demostrado que la mezcla de colomel con almendras amargas (contenidas en el arsénico) era mortal, incluso en una dosis normal.

Además el emético, al hacerle vomitar, debilitó las paredes del estomago, haciéndole más vulnerable al veneno y eliminando sus restos del cuerpo.

Sólo quedaba  saber si Montholon actuó solo, movido por los celos, o si por el contrario, fue la mano ejecutora de un complot organizado por franceses o ingleses.

Tampoco se sabe si la administración del colomel fue una trágica casualidad o el punto final de un plan meticulosamente organizado.

Quizás no lo sepamos nunca,

Quizás sólo tengamos que esperar otro siglo.

Así que había un sospechoso, con un poco más de investigación se resolvería el misterio.

Y empezó a correr el tiempo.

Pero …….

La hipótesis de que Napoleón fue envenenado con arsénico por sus guardianes cuando estaba prisionero en la isla de Santa Elena, donde falleció, ya no se sostiene.

El día 13 de febrero de 2008 la agencia de noticias Efe publicó la siguiente noticia:

“Descartado mito sobre la muerte de Napoleón: Científicos italianos consideran poco probable la hipótesis que atribuía la muerte de Napoleón (1769-1821) a un envenenamiento por parte de sus carceleros en su destierro en la isla de Santa Helena”

Científicos italianos han realizado un nuevo análisis de sus cabellos por física nuclear y han constatado que el aumento del contenido de arsénico al final de su vida no fue significativo.

Se han analizado cabellos de Napoleón de varias épocas:

Cuando era un niño en Córcega, durante su exilio en la isla de Elba, el día de su muerte en Santa Elena (5 de mayo de 1821) y un día después de su muerte.

También se han analizado cabellos de su hijo, el rey de Roma, de los años 1812, 1821 y 1826:

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Y de la emperatriz Josefina, recogidos a su muerte en 1814.

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Las muestras han sido proporcionadas por museos de Parma, París y Roma.

Como control se analizaron cabellos de 10 personas vivas.

El examen produjo resultados sorprendentes.

En primer lugar, el nivel de arsénico en todas las muestras de cabello de hace 200 años es 100 veces mayor que el nivel medio detectado en las muestras de las personas vivas en la actualidad.

De hecho, el cabello del emperador tenía un nivel medio de arsénico de unas 10 partes en un millón mientras que el nivel de arsénico de las muestras de cabello de las personas vivas en la actualidad era aproximadamente de una décima parte en un millón.

Dicho de otro modo, a principios del siglo XIX, evidentemente se ingería arsénico presente en el entorno en cantidades que en la actualidad se consideran dañinas.

La otra sorpresa radica en el descubrimiento de que no existen diferencias significativas en los niveles de arsénico de Napoleón como niño y durante sus últimos días en Santa Elena.

Según los investigadores, especialmente los toxicólogos que participaron en el estudio, es evidente que no se trata de un caso de envenenamiento, sino del resultado de una absorción constante de arsénico.

El contenido de arsénico no varió a lo largo de la vida de Napoleón, y también muestras de su hijo y esposa, así como de otros contemporáneos.

Lo que excluye que fuera envenenado, explican los científicos del Instituto Nacional de Física Nuclear, que publicarán su análisis en la revista Il Nuovo Saggiatore.

Según los investigadores, el cuerpo de Napoleón estaba ya fuertemente contaminado con arsénico cuando era un muchacho, por lo que concluye que la alta concentración de arsénico en el pelo de Napoleón no era debida al envenenamiento.

Durante su vida, estuvo constantemente expuesto al arsénico de materiales como pegamentos y tintes que se usaban en aquella época.

Para explicar los elevados niveles se ha esgrimido el papel tóxico de los vapores del papel pintado con verde de Scheele de las paredes de su residencia de Longwood, una mezcla de arseniatos de cobre: ciertos mohos son capaces de volatilizar las sales de arsénico y “envenenamiento por papel de pared” fue bien reconocido en la década de 1890.

Trozos del papel evaluados mediante fluorescencia de rayos X mostraron consistentes concentraciones del veneno.

Los fabricantes de vino de la época solían secar los barriles con arsénico y el emperador era amante de los vinos.

El agua que bebía Napoleón, los medicamentos que tomaba o el bálsamo capilar que utilizaba también son responsables al hacerles la limpieza.

A partir de múltiples informes forenses, concluyeron que Napoleón pesaba al morir aproximadamente 76 kg, mientras que un año antes pesaba 91 kg, confirmando el resultado de la autopsia elaborada por Antommarchi.

 

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Para poner a prueba esta hipótesis realizaron diversos estudios para determinar

(1). Peso de Napoleón al morir;

(2). Cambios en su peso durante los últimos 20 años de vida.

El modelo para calcular su peso se basó en una colección de 12 diferentes pares de pantalones empleado por él entre 1800 y 1821, el año de su muerte.

Evaluando el tamaño con controles se encontró un aumento de peso de 67 kg a 90 kg hacia 1920.

Los pantalones vestidos al tiempo de la muerte sugieren una pérdida de 11 Kg. (a 79 kg) durante el último año de su vida.

Este peso fue confirmado por una segunda aproximación basada en la medida de la grasa subcutánea realizada al momento de la autopsia, 1.5 pulgadas y un grupo de control de 270 hombres fallecidos de diversas causas.

La pérdida de peso mayor de 10 k- es sugestiva de una severa enfermedad crónica progresiva y altamente consistente con un diagnóstico de cáncer gástrico.

El análisis más reciente de la etiología y la patogénesis de la enfermedad de Napoleón también sugieren que la enfermedad pudo ser una carcinoma gástrico esporádico en etapa avanzada.

La autopsia original realizada por Francesco Antommarchi concluyó que Napoleón murió de cáncer de estómago sin saber que su padre murió de la misma enfermedad.

Otro extenso estudio de 2007 no encontró ninguna prueba de envenenamiento por arsénico en los órganos, tales como hemorragia en la mucosa interna del corazón, y también concluyó que el cáncer de estómago era la causa de la muerte.

Pero ninguno de estos estudios han convencido a quienes creen que Napoleón murió como resultado indirecto del envenenamiento por arsénico.

Ya que el cáncer es una enfermedad de desgaste que demacra a sus víctimas conforme progresa, mientras que se relataba que Napoleón se había puesto cada vez más gordo al final de su vida.

La obesidad se produce también como consecuencia del envenenamiento lento con arsénico.

La inspección externa del cadáver documentaba talla de 1,68 m,, una importante pérdida de peso y palidez cutánea.

Los hallazgos macroscópicos incluyeron, extensa úlcera cancerosa escirrosa de 10 cm de longitud que ocupaba el estómago desde el cardias hasta 2,5 cm. del píloro asociado a algunas adenomegalias perigástricas endurecidas y necróticas;úlcera prepilórica penetrada y adherida al hígado; sangrado digestivo superior (estómago y colon con líquido en “borra de café”); congestión hepatoesplénica, adherencias pleurales derechas; escaso derrame pleural bilateral; cavernas “tuberculosas” en el vértice pulmonar izquierdo, adenomegalias necróticas bronquiales y mediastinales y “un corazón muy pálido sin hemorragias”.

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Es importante puntualizar que para la fecha, no se había introducido todavía el diagnóstico microscópico en las autopsias.

De igual manera ninguna de las alteraciones patológicas propias de una intoxicación crónica por arsénico fueron descritas:

Trastornos ungueales (líneas de Mees o depósitos de arsénico en uñas de pies y manos), melanodermia, queratodermia palmo-plantar, hemorragia subendocárdica del septum interventricular y cánceres asociados (piel, pulmón y vejiga).

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El 7 de mayo de 1821, dos días después de su muerte y por orden expresa de él, quien deseaba dejar el recuerdo fidedigno de su semblante a su hijo, Napoleón Francisco llamado el “aguilucho.

Se moldeó y se obtuvo su máscara mortuoria.

Un elemento propio del síndrome de desgaste no es mencionado en la bibliografía, pero puede deducirse de sus mascarillas mortuorias, es la fusión de la bola adiposa de Bichat y la excavación de las fosas temporales.

Qué tenemos?

Napoleón murió por tratamiento médico inapropiado…

En el siglo XIX el arsénico entraba en la composición de innumerables medicamentos prescritos para los más diversos males, como el liquido de Fowler utilizado en Francia para combatir la anemia.

Pero la homogeneidad de las dosis indica una absorción verdaderamente crónica, literalmente cotidiana. ;

¿Cómo pudo Napoleón resistir durante 16 ańos esas cantidades substantivas de arsénico y desplegar una colosal labor militar y política?

Tras la revisión de esta información histórica, los investigadores no hallaron pruebas de envenenamiento con arsénico, como podría ser una hemorragia dentro del corazón.

En cambio, encontraron sólidas evidencias de un cáncer gástrico: pérdida de peso acelerada y el estómago lleno de una sustancia granulosa que sugiere una hemorragia gastrointestinal, lo que podría considerarse una prueba irrefutable.

“”En nuestra opinión no hubo envenenamiento porque los cabellos de Napoleón contienen la misma cantidad de arsénico que sus contemporáneos,” dijeron los investigadores

Gracias a ello, los físicos revelaron que la concentración de arsénico en el pelo de Napoleón era 100 veces superior a la del pelo actual, pero similar a la de todos los cabellos de hace 200 años.

Posiblemente, el ambiente en el que se movían los contemporáneos de Bonaparte los exponía a la ingestión de cantidades de arsénico que hoy se considerarían tóxicas.

Además, es cierto que en el momento de la muerte Napoleón tenía más arsénico en su organismo que durante su infancia, pero ello sería simplemente el resultado de la absorción a lo largo de toda su vida.

Al final de cuentas,

¿de qué murió Napoleón?

Simplemente de un mal dictamen médico.

La mayor parte de los historiadores han descartado el envenenamiento con arsénico y apuntan a que el deceso se produjo por una úlcera estomacal que le causó intenso sangrado, quizás producto de la depresión en que vivía por haber pasado de ser el dueño de Europa a simple preso de sus peores enemigos, los ingleses.

Otro investigador, Alessandro Lugli, patólogo de la Universidad de Berna, estima que el peso corporal de Napoleón bajó de 90 kilos en 1800 a 79 en 1820, habiendo perdido 11 en su último año de vida.

Una pérdida de peso coherente con la evolución de un cáncer gástrico. Concluye que sufría una forma de úlcera cancerosa en fase avanzada.

Dicen  los que saben que el estómago de Napoleón y su corazón se pusieron en un frasco que está entre las piernas de su cadáver.

Pero parece poco probable que su tumba en ‘Los Inválidos’ construida en 1840 se abra para practicar un nuevo estudio forense.

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Algunos creen que su muerte se debió a que estuvo inhalando arsénico del pigmento verde del tapiz que cubría la casa en donde estuvo arraigado; éste contenía arseniuro de cobre, más conocido como verde de Scheele.

El verde de Scheele inventado por el químico sueco Carl Scheele:

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Se utilizó profusamente para teñir ropas, forros de muebles y un papel pintado muy de moda en la época victoriana y que mató literalmente a miles de personas.

La descabellada popularidad del tinte verde de arsénico se debió a una asunción errónea por parte de la sociedad, que aún era bastante inocente en cuanto a los peligros de la química:

Nadie iba a lamer las paredes o chupetear el forro del sofá verde, no había ningún peligro.

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Gran error: la humedad del ambiente extrae el arsénico del tinte, convirtiendo una mansión inglesa en un Bhopal en miniatura en el que los moradores morían a cámara lenta por respirar la nube tóxica.

 

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Pero cuando Napoleón llegó a su lugar de destierro, la isla de Santa Elena, ya llevaba en su organismo el veneno mortal.

La teoría de que el arsénico le fue suministrado aquí, por lo tanto, es falsa.

Además a principios del siglo XIX se ingería arsénico en el medio ambiente en unas cantidades consideradas actualmente como peligrosas.

Según explicaron los científicos del Instituto Nacional de Física Nuclear en la revista Il Nuovo Saggiatore el contenido de arsénico no varió a lo largo de la vida de Napoleón, lo que podría descartar que fuera emponzoñado al menos con este veneno.

Comenzó a enfermar nada más llegar a Santa Elena y nunca llegó a recuperarse, a pesar de que contaba con poco más de 46 años y de su condición, hasta entonces, robusta.

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Su enfermedad se vio agravada por una fuerte depresión, el clima insano de la isla, su negativa a tomar medicamentos y la ineficacia de los diferentes médicos que le trataron, y que fueron incapaces de dar con la enfermedad que le aquejaba.

Le dictaminan una fuerte oclusión intestinal, y consideran imprescindible el uso de purgantes.

Le recetaron colomel y un emético para provocarle vómitos.

Combinación fatal.

IMAGINATE tomando en consideración los hallazgos de la autopsia y el conocimiento actual, Napoleón hubiera muerto en un período de unos 6 meses.

MISTERIO RESUELTO 0026.

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